Estamos, sin duda, en la Era de la Tecnología.

Gracias a los avances científicos podemos ver la televisión por satélite, comunicarnos con el resto del mundo en segundos, conocer lo que ocurre en las antípodas de modo casi instantáneo, amén de los avances médicos, biológicos y demás maravillas que los simples mortales hemos alcanzado.

Y  el ordenador, internet, es una herramienta que utilizamos millones de personas en el mundo que nos abre un amplio mundo de posibilidades tanto a nivel personal, cultural, social o científico. La información fluye de un modo continuo, constante y está tan alcance de nuestras manos que nos parece mentira  poder manejar desde nuestro hogar un sistema de comunicación tan extraordinario.

Cuando conocí el mundo del Tuenti  o de Facebook , invitada por unos jóvenes amigos que siempre me meten en estos tinglado ( no se por qué ), me dispuse a pasar por ellos un poco por encima, sólo de visita. Los he utilizado para observar  a algunos amigos, los amigos de los amigos, a mis hijos (soy una cotilla, lo se),  para pedir votos en un concurso de relatos y poco más.

Pero resulta que, a través de uno de estos portales, me he reencontrado con ciertas personillas (bueno, ya personas) a las que no veo y con las que no hablaba hace muchísimos años.

Curiosamente, me encontré un día con una asociación virtual de antiguos alumnos del colegio donde trabajo y, como no puedo parar, me apunté a ella. Ahí conversé y reencontré a algunos alumnos de los años...bueno, de hace muchos años. Y por medio de algunos de ellos, hemos creado una red de alumnos de la generación del 75 (año de nacimiento, claro) Y, mira por donde, hemos creado más contactos, todos encantados de volver a hablar con su casi primera profesora. Chicos (y sólo chicos pues mi cole era sólo masculino) a los que acompañé durante dos años en su vida cuando aún eran pequeños.

¡Qué satisfacción que me recuerden con tanto cariño! Vivo mi trabajo como una de las experiencias más bonitas de mi vida. Y son estas circustancias las que lo hacen tan gratificante que, hoy, se me han saltado las lágrimas al leer el correo de uno de lo nuevos alumnos contactados contándome que los momentos vividos en el patio del cole en su niñez fueron los mejores momentos de su vida y que me recordaba con unSoy y seré siempre maestra. reconocimiento y el cariño de otros seres como él?

Se prepara una comida a la que no todos podrán existir (alguno no se encuentra viviendo en España) y, por supuesto, asistiré a ella. Podremos, entonces,  ya como adultos, retomar una amistad, unos lazos que nunca desparecerán.

Y no dudéis que transmitiré en estas páginas los sentimientos  que mi corazón interpretará después de este acontecimiento.